Incentivos fiscales por I+D+i: cómo saber si tu empresa puede aplicarlos

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Tu empresa podría estar desarrollando actividades con derecho a incentivos fiscales por I+D+i sin haberlas identificado como tales. La creación de un producto, un software propio, un nuevo proceso industrial o una mejora tecnológica sustancial puede generar deducciones en el Impuesto sobre Sociedades, siempre que el proyecto cumpla los requisitos técnicos y los gastos estén correctamente documentados.

No es imprescindible contar con un departamento formal de investigación y desarrollo. Lo determinante es la naturaleza de la actividad: qué avance tecnológico se buscaba, qué dificultad técnica existía, qué trabajo se realizó y qué costes están directamente relacionados con el proyecto.

¿Qué son los incentivos fiscales por I+D+i?

Los incentivos fiscales por I+D+i son mecanismos que permiten reducir la cuota del Impuesto sobre Sociedades cuando una empresa realiza actividades calificables como investigación, desarrollo o innovación tecnológica.

La Ley 27/2014 del Impuesto sobre Sociedades regula estas deducciones en su artículo 35. La norma distingue entre proyectos de I+D y actividades de innovación tecnológica, con requisitos y porcentajes diferentes.

A diferencia de una subvención, la deducción no se concede mediante una convocatoria competitiva. La empresa debe identificar el proyecto, justificar su calificación técnica, calcular los gastos elegibles e incluir la deducción correspondiente en su liquidación fiscal.

También puede coexistir con determinadas ayudas públicas o con bonificaciones en las cotizaciones del personal investigador, aunque deben revisarse las condiciones de compatibilidad y evitar que un mismo coste se incentive incorrectamente por varias vías. Las subvenciones imputadas al proyecto reducen la base sobre la que se calcula la deducción.

¿Qué diferencia existe entre I+D e innovación tecnológica?

La diferencia principal está en el grado de avance científico o tecnológico que representa el proyecto.

CategoríaQué implicaPorcentaje de referencia
Investigación y desarrolloObtención de nuevos conocimientos, nuevos productos o procesos, software avanzado o mejoras tecnológicas sustanciales25 % con carácter general
Incremento del gasto en I+DParte del gasto que supera la media de los dos ejercicios anteriores42 % sobre el exceso
Personal investigador cualificadoPersonal adscrito en exclusiva a actividades de I+D17 % adicional
Inversiones afectas a I+DDeterminado inmovilizado material o intangible, excluidos edificios y terrenos8 %
Innovación tecnológicaAvance tecnológico en productos o procesos nuevos para la empresa o sustancialmente mejorados12 %

Estos porcentajes no deben sumarse automáticamente. Su aplicación depende de la categoría del proyecto, la naturaleza del gasto y las condiciones de cada empresa.

Investigación y desarrollo

Un proyecto puede calificarse como I+D cuando persigue nuevos conocimientos científicos o tecnológicos, desarrolla nuevos materiales, productos, procesos o sistemas, o introduce una mejora tecnológica sustancial sobre algo ya existente.

También pueden entrar en esta categoría determinados prototipos no comercializables, proyectos piloto y desarrollos de software avanzado. Sin embargo, el mantenimiento habitual de programas y las actualizaciones menores están expresamente excluidos.

Innovación tecnológica

La innovación tecnológica exige un avance en la obtención de productos o procesos nuevos o sustancialmente mejorados. La novedad no tiene que ser necesariamente mundial o inexistente en el mercado: puede ser un producto o proceso que la propia empresa no había desarrollado hasta ese momento.

No obstante, el cambio debe ser tecnológico y sustancial. Una modificación estética, una adaptación formal o una actualización accesoria no son suficientes.

¿Cómo saber si un proyecto puede generar deducciones fiscales por I+D+i?

Un proyecto merece una revisión técnica y fiscal cuando presenta varias de las siguientes señales.

1. Se ha creado un producto, proceso o sistema nuevo para la empresa

Puede tratarse de un nuevo producto físico, una formulación, una plataforma digital, un proceso productivo, un sistema de automatización o una solución técnica desarrollada internamente.

La novedad por sí sola no garantiza la deducción, pero es el primer indicio que debe analizarse.

2. El proyecto implicaba una dificultad tecnológica real

El equipo no sabía desde el principio cómo alcanzar el resultado y tuvo que investigar, probar alternativas o resolver problemas que no podían solucionarse mediante una práctica habitual.

La dificultad comercial, organizativa o económica no equivale a una dificultad tecnológica.

3. Se realizaron prototipos, pruebas o proyectos piloto

La existencia de prototipos, ensayos, simulaciones, versiones preliminares o pilotos suele indicar que el resultado no se obtuvo mediante una implementación rutinaria.

Conviene conservar las evidencias de cada fase: diseños, resultados de pruebas, incidencias, informes, versiones y decisiones técnicas.

4. Se descartaron diferentes alternativas técnicas

Los intentos fallidos también ayudan a demostrar que existía incertidumbre y que el camino hasta la solución no era evidente.

Registrar qué alternativas se probaron, por qué no funcionaron y qué cambios se introdujeron puede resultar tan importante como documentar el resultado final.

5. Ha participado personal técnico especializado

Ingenieros, desarrolladores, químicos, investigadores, técnicos de laboratorio, diseñadores industriales u otros perfiles especializados pueden dedicar parte de su jornada a actividades incluidas en el proyecto.

La empresa debe poder justificar qué personas participaron, durante qué periodo, en qué tareas y con qué porcentaje de dedicación.

6. Se ha producido una mejora tecnológica sustancial

No todos los proyectos tienen que crear algo completamente nuevo. Una mejora relevante en el rendimiento, la precisión, la eficiencia, la seguridad, la escalabilidad o las capacidades técnicas de un producto o proceso también puede ser revisable.

La mejora debe afectar a características esenciales y no limitarse a cambios menores, estéticos o rutinarios.

7. El desarrollo se ha extendido durante varios meses o ejercicios

Los proyectos de I+D+i no siempre coinciden con el año fiscal. Pueden comenzar en un ejercicio, atravesar distintas fases y continuar durante los siguientes.

Por eso es importante separar correctamente las actividades y gastos correspondientes a cada periodo.

¿Qué gastos pueden formar parte de la deducción por I+D+i?

No todo el presupuesto del proyecto genera automáticamente una deducción. Los gastos deben estar directamente relacionados con las actividades calificadas, aplicarse efectivamente al proyecto y constar individualizados.

En proyectos de I+D pueden revisarse, entre otros:

  • Costes del personal que participa en las actividades técnicas.
  • Amortización de equipos y activos afectos al proyecto.
  • Materiales consumidos directamente durante pruebas o desarrollos.
  • Colaboraciones con universidades, centros tecnológicos o proveedores especializados.
  • Trabajos técnicos encargados a terceros.
  • Inversiones en determinados elementos de inmovilizado afectos exclusivamente a I+D.

En innovación tecnológica, la Ley limita la base a determinados conceptos, como el diagnóstico tecnológico, el diseño industrial, la ingeniería de procesos, la adquisición de tecnología avanzada y la obtención de determinados certificados de calidad.

La trazabilidad es esencial. No basta con demostrar que la empresa ha invertido en tecnología: hay que vincular cada gasto con una actividad concreta del proyecto.

¿Qué actividades no suelen considerarse I+D+i?

Una empresa puede realizar una inversión importante en tecnología sin que esta genere necesariamente una deducción por I+D+i.

Entre las actividades que deben analizarse con especial cautela se encuentran:

  • Mantenimiento rutinario de software.
  • Actualizaciones menores.
  • Implantación de una solución estándar sin desarrollo tecnológico propio.
  • Cambios estéticos o formales.
  • Sustitución ordinaria de maquinaria.
  • Resolución habitual de incidencias.
  • Estudios de mercado.
  • Actividades comerciales o de marketing.
  • Formación del personal.
  • Control de calidad ordinario.
  • Preparación e inicio de la producción comercial.

La Ley excluye expresamente las actividades rutinarias, las modificaciones menores y diferentes tareas relacionadas con la producción, comercialización, formación o estudios de mercado.

¿Qué documentación necesita una empresa para justificar la deducción?

La seguridad de una deducción no depende únicamente de que el proyecto sea técnicamente válido. También depende de la calidad de la documentación técnica, económica y contable.

Conviene disponer de:

  1. Memoria técnica del proyecto
    Debe explicar el punto de partida, los objetivos, el avance tecnológico buscado, las dificultades encontradas, las fases ejecutadas y los resultados obtenidos.
  2. Cronología del desarrollo
    Es importante identificar cuándo comenzó cada fase, qué trabajos se realizaron durante el ejercicio y qué hitos se alcanzaron.
  3. Evidencias técnicas
    Planos, diseños, repositorios de código, pruebas, ensayos, prototipos, informes internos, actas de reuniones, resultados y versiones del producto.
  4. Registro de dedicación del personal
    Debe permitir relacionar a cada profesional con tareas concretas, periodos de trabajo y porcentajes de dedicación.
  5. Justificación económica
    Nóminas, facturas, amortizaciones, contratos, materiales y otros gastos vinculados al proyecto.
  6. Separación contable por proyectos
    Los gastos deben estar correctamente identificados e individualizados. La Agencia Tributaria exige una relación directa y verificable entre el gasto y la actividad de I+D+i.

¿Es obligatorio obtener un Informe Motivado Vinculante?

El Informe Motivado Vinculante no es obligatorio para aplicar todas las deducciones, pero puede aportar mayor seguridad jurídica sobre la calificación técnica del proyecto.

La Ley permite presentar un informe emitido por el organismo competente para acreditar que las actividades cumplen los requisitos de I+D o innovación tecnológica. Su calificación tiene carácter vinculante para la Administración tributaria en los términos previstos legalmente.

Además, este informe sí puede ser necesario para acceder a determinados mecanismos, como la aplicación o el abono de la deducción sin los límites generales del artículo 39.2.

La decisión de solicitarlo debe valorar el importe de la deducción, la complejidad técnica, el nivel de riesgo y el grado de seguridad jurídica que necesita la empresa.

¿Por qué conviene revisar los proyectos antes del cierre fiscal?

El mejor momento para identificar un posible proyecto de I+D+i es durante su desarrollo, no cuando ya ha terminado el ejercicio.

Revisarlo con antelación permite:

  • Registrar la dedicación real del equipo.
  • Conservar las pruebas y versiones del desarrollo.
  • Separar las actividades rutinarias de las técnicamente innovadoras.
  • Clasificar correctamente las facturas y colaboraciones externas.
  • Detectar posibles incompatibilidades con subvenciones o bonificaciones.
  • Preparar una memoria técnica más sólida.
  • Estimar el impacto fiscal antes del cierre.

Cuando la revisión se retrasa, es frecuente que se pierdan correos, registros de horas, prototipos, pruebas o decisiones técnicas importantes.

Errores habituales al aplicar incentivos fiscales por I+D+i

Confundir innovación con compra de tecnología

Adquirir maquinaria, contratar un software o digitalizar un proceso no convierte automáticamente el proyecto en innovación tecnológica. Debe existir un avance técnico sustancial y actividades que encajen en la normativa.

Pensar que es necesario ser el primero del mercado

En innovación tecnológica, la novedad puede valorarse respecto a lo desarrollado anteriormente por la propia empresa. Aun así, debe ser una novedad tecnológica relevante, no una mejora meramente formal.

Revisar únicamente los proyectos llamados “I+D”

Muchas empresas utilizan nombres como mejora de producto, automatización, optimización, desarrollo interno o ingeniería de proceso. La denominación interna no determina su calificación fiscal.

No registrar las horas del equipo

Reconstruir la dedicación meses después reduce la precisión y puede debilitar la justificación económica.

Incluir todos los gastos del proyecto

Solo deben incorporarse los costes que cumplan los requisitos y estén vinculados a las actividades elegibles.

Presentar una memoria genérica

Una descripción comercial del producto no demuestra el avance tecnológico. La memoria debe explicar el reto, el proceso de desarrollo, las pruebas realizadas y las diferencias técnicas frente al punto de partida.

Checklist: ¿debería revisar mi empresa sus proyectos?

Responde a estas preguntas:

  • ¿Hemos desarrollado un producto, proceso o software nuevo para la empresa?
  • ¿La mejora afecta a capacidades o características tecnológicas esenciales?
  • ¿Existían dificultades cuya solución no era evidente al comenzar?
  • ¿Se realizaron pruebas, prototipos, simulaciones o pilotos?
  • ¿Se descartaron alternativas técnicas?
  • ¿Participó personal técnico especializado?
  • ¿Podemos identificar los gastos y horas dedicadas?
  • ¿Conservamos documentación del proceso?
  • ¿El proyecto va más allá de una implantación estándar o una actualización rutinaria?

Si varias respuestas son afirmativas, existe base suficiente para realizar un diagnóstico técnico-fiscal. Esto no significa que todo el proyecto sea deducible, pero sí que conviene analizar qué actividades y gastos pueden encajar.

Preguntas frecuentes sobre los incentivos fiscales por I+D+i

¿Cualquier empresa puede aplicar incentivos fiscales por I+D+i?

El tamaño y el sector no determinan por sí solos el acceso al incentivo. Lo relevante es que la entidad esté sujeta al régimen fiscal correspondiente, realice actividades que cumplan los requisitos de I+D o innovación tecnológica y pueda identificar los gastos asociados.

¿Necesito un departamento formal de I+D?

No. La normativa califica las actividades realizadas, no el nombre del departamento. Una pyme puede desarrollar un proyecto elegible con personal de ingeniería, desarrollo, producción u otras áreas técnicas.

¿Qué ocurre si la empresa no tiene cuota suficiente?

Las deducciones del artículo 35 no aplicadas pueden utilizarse, con carácter general, en los periodos impositivos que concluyan dentro de los 18 años siguientes. Bajo determinadas condiciones, también puede solicitarse su abono o aplicarse sin el límite general, con una reducción del 20 % de su importe.

¿Son compatibles las deducciones con ayudas y bonificaciones?

Pueden ser compatibles, pero deben analizarse las condiciones de cada instrumento. Las subvenciones imputadas al proyecto minoran la base de la deducción y la compatibilidad con las bonificaciones del personal investigador depende del tipo de empresa y de que no se incentive indebidamente el mismo coste.

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